domingo, junio 29, 2008

Principios, valores y periodismo

El viernes pasado se celebró el Día del Periodista con muchas noticias de radio. En principio, los recientes electos representantes gremiales del Colegio Nacional de Periodistas estaban presentes en cualquier radio FM de Caracas que puediera sintonizar. Celebraban, con mucha razón, la oportunidad que le entregaron los periodistas para, según ellos mismos "reactivar el CNP y convertirlo en un ente dinámico y que trabaje para sus afiliados". Por mas encomiable que sea este iniciativa y que hayan logrado entrar en ella mediante elecciones libres, las posiciones que se establecen hoy día no distan mucho de ser las de los políticos que acaban de llegar a una oficina pública. Los resultados hablarán por ellos mismos, así que esperemos a ver. Ahora, la intención de hacer mención de estos hechos no es sólo que para dar inicio a una observación que se hizo patente mientras los escuchaba. La observación consiste en el doble discurso que mantienen la mayoría de periodistas que poseen radios de opinión y noticias, asentándose en el lado opositor actual. Los mismo periodistas que critican a nuestro gobierno actual por los actos de corrupción, por la ineficiencia operativa para detener a los verdaderos enemigos del pueblo: la inseguridad personal y la inflación, han tomado posición en estos temas con una doble moral en sus acciones.
En cuanto a la inseguridad personal, la mayoría de periodistas han hecho un trabajo encomiable al publicar las cifras de los ciudadanos asesinados en Venezuela, cuyos números son realmente desconcertantes. A pesar de las extremas barreras a la información que el gobierno actual ha puesto para la libre difusión de la información, nos llegan las noticias de los sucesos que afectan la tranquilidad de hogares en Venezuela. Sin embargo, un hecho realmente penoso y doloroso ha logrado colocar a estos mismos periodistas en una encrucijada de la cual no han salido muy bien parados. Este suceso fue el trágico asesinato del peridiodista de RCTV hace ya un par de semanas. Esta noticia ha estado en los medios opositores desde un principio como la noticia criminal número uno. Hace un par de días, gracias a la difusión de los retratos hablados y la gran presión mediática se logró apresar al sospechoso principal. Ojalá la justicia actué rápido y pueda demostrarse la culpabilidad del individuo sin dudas ni arreglos. Ojalá, si es así, este ciudadano sea condenado en toda la extensión de la ley. Y si no es así, si no se logra demostrar la culpabilidad, este ciudadano debe ser liberado y no ser envilecido por los medios. Lo principal de esta noticia no sólo el crimen como tal, sino la forma como tanto los medios y polícias lo han tratado, como asunto principal de ocupación. ¿Dónde está entonces el problema? El problema está en simplemente saber ¿que hubiese pasado si la víctima no hubiese sido un periodista de la oposición? ¿Habrían los cuerpos de seguridad actuado con tal diligencia? ¿Habrían los medios de comunicación mantenido la noticia en la superficie todos los días hasta encontrar con el presunto asesino? La respuesta espero que me sea dada en forma de hechos, pero la que puedo tener ahora es que no. Porque por mas que en otros asesinatos y muertos violentos del país, esta noticia no dura mas de unas horas en el día de su aparición, simplemente porque quienes mueren en su mayoría no son figuras públicas, o con dinero, o de gran relevancia social. Son sólo ciudadanos que viven su vida y que, a consecuencia de la espiral de pérdida de valores y principios en Venezuela, le han quitado el primero de sus derechos, el derecho a la vida. Aqui es donde se encuentra la doble moral, porque a un periodista al que le arrebataron la vida en un crimen, no hubiese sido no mas que otra víctima de no haber sido tan popular entre sus colegas.
Me gustaría ver, un día, que un caso de muerte violenta de cualquier área de Venezuela, tuviera el seguimiento, la presión pública y la diligencia en respuesta que tuvo el de este infortunado periodista de RCTV. Hasta que llegue ese día, seguiré pensando en que la verdadera entrega en el servicio público del periodismo no llega mas allá que las horas de la noticia que le están a mano.
De este primer enemigo público, que nos toca el derecho a vivir, avanzamos al segundo derecho que nos es violentado todos los días, como lo es la inflación en nuestro derecho a la propiedad.
La inflación que vivimos en el país causa que nos quiten nuestro fruto del trabajo diario para sufragar los grandes programas sociales que el gobierno mantiene en Venezuela y fuera de ella. Y por mas que las razones parezcan encomiables, las consecuencias de tales acciones son simplemente mas pobreza que crea mas razones para quitarnos nuestros salarios y ganancias.
La duda está entonces en ¿que tienen que ver los periodistas en esta situación? Para mí, hasta el viernes la verdad es que no mucho en forma directa. El viernes escuché como las recién electas autoridades del CNP tenían la idea de mejorar la formación profesional de los periodistas utilizando la ley de ciencia y tecnología, que pecha con el 0,5% de ingresos brutos a las empresas para invertir en el desarrollo tecnológico del país. Bueno, aqui es donde se cae la segunda máscara de los tan llamados periodistas opositores. Están opuestos al gobierno, pero no a sus leyes. Eso pareciera una gran contradicción.
El hacer uso de estos recursos en la forma que lo han planteado es simplemente decir que "está bien que las empresas nos paguen para que nos hagamos mejor, pero no por un intercambio mutuo voluntario, sino por medio del gobierno metiéndose en los bolsillos de las empresas y que nos entreguen el dinero a nosotros para hacer cursos, maestrias, etc, etc, etc..." ¿Cómo pueden entonces decir que son realmente opositores del gobierno? En el fondo, las creencias de que los empresarios deben ser los que paguen por todo via impuestos es simplemente decir que está bien que la propiedad privada sea realmente controlada por el gobierno y éste decida cuánto es mucho y cuánto es necesario quitarle a quien produce para entregarle a quien lo necesite según una escala de valores de quien esté al mando.
La falta de fortaleza en la defensa de la propiedad ha llevado a que se justifiquen medidas como la de esta ley, que porque ahora los periodistas pueden tomar ventaja de ella para obtener recursos, la ley es positiva. Pues no, la ley no es positiva para la nación, es simplemnte una forma adicional de crear inflación al colocar en el gasto público mas recursos que de otra forma se emplerarían para fines de mayor eficiencia económica.
No creo posible que manteniendo la doble moral que se ha manifestado en estos dos casos se pueda efectivamente hacer oposición al gobierno.
Yo creo que los medios deben ser libres y que los periodistas deben decir las cosas como las ven y las piensan. No importa si están de acuerdo a lo que yo pienso o creo. Ese no es el punto. Lo que yo le exijo a los periodistas y a todos quienes tienen una ventana en los medios públicos es una sola cosa, sean consistentes. Una norma no puede ser usada para unos y no para otros. La justicia no puede depender lo popular o lo importante de quien la reciba. Debe ser una, para todos la misma. Las contradicciones que he evidenciado aqui deben ser eliminadas, para crear entonces una estructura sólida y que si esta es opositora, pues podrá derrotar a las madres de todas las contradicciones, la del estado empresario y ciudadanos empleados.

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